miércoles, 28 de agosto de 2013

Renueva tu imagen

Un error muy común entre los emprendedores es pensar que basta con tener un producto o servicio de calidad para convencer a clientes potenciales de que los elijan como sus proveedores. Pero esto no siempre es suficiente para cerrar un trato: en el momento de la negociación, la imagen también cobra un papel fundamental.
“Frente a un posible cliente la imagen del emprendedor es el reflejo de la imagen de su empresa, y hay que recordar que el cliente no le compra a la compañía, sino a la persona que la representa”, asegura David Navarro, director general de Imagen Excellence Consultores y experto en la creación y proyección de la imagen pública de empresas, marcas, servicios y altos ejecutivos.
¿Qué es la imagen pública? Se trata de un conjunto de elementos que refleja quién eres y cuál es la misión y visión de tu compañía. Está compuesta por seis “imágenes subordinadas”, que permiten dar orden a los estímulos verbales y no verbales que se van a producir.
Imagen física. Es el aspecto de una persona. Incluye todos los estímulos procedentes del arreglo personal, vestuario, accesorios y el lenguaje corporal.
Imagen profesional. Qué tan eficiente es tu producto y/o servicio y cuál es la imagen que proyecta.
Imagen verbal. Las expresiones verbales y escritas deben ser congruentes con el mensaje que se desea transmitir.
Imagen visual. Es todo lo captado por el ojo respecto a la imagen de la empresa (logotipo, tarjetas de presentación, folletos, banners, lonas, etc.).
Imagen audiovisual. Es la publicidad en medios audiovisuales (página Web, herramientas 2.0, redes sociales y el punto de venta).
Imagen ambiental. Tiene que ver con el protocolo que sigues para presentar y comercializar tu producto y/o servicio. Maneja la psicología ambiental, que es la construcción de los escenarios del individuo y de la empresa, donde se aplican elementos como color, iluminación, música, aroma, decoración, temperatura y volumen espacial.

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