Descubre cómo sentirte cómodo con tu propio estilo, pero siempre proyectando seguridad y confianza en ti mismo.
Porque la vestimenta representa propiedad. Cuando te presentas, tu ropa connota consideración o falta de consideración. Si estás sobrevestido, tienes mayor oportunidad de terminar en el lado correcto de lo que es propio. Tu vestimenta termina siendo tu agente.
Usar una gorra y jeans para un velorio es irrespetuoso.
Sin embargo, resulta extraño que aunque la vestimenta casual es una realidad, aún pensamos en el estilo en términos de formalidad: cuanto más avances en la escala del estilo, más “elegantes” son las prendas. Pero esto también te puede llevar a vestirte de más, lo que puede ser un grave error. Usar ropa que se siente rígida te hace parecer un impostor.
“Queremos que las personas sean ellos mismos”, dice Jeff Ckavier, fundador de la firma de capital de riesgo SoftTech VC. “Una inversión será potencialmente para cinco, siete o 10 años. Lo último que quieres es tener a alguien que se presente en traje y corbata cuando es obvio que no está acostumbrado a usarlos”. A veces hay algo más en juego: “Si un desarrollador o un co-fundador de una startup llega usando pantalones caquis y una camisa de manga larga completamente abotonada, enviará un mensaje del tipo de desarrollador que es”, afirma Mat Meeker, cofundador de Meetup y Polaris Venture Partners. “Dirá que no deberían estar iniciando una compañía, sino que deberían trabajar en un corporativo para desarrollarse”.
Si estás vestido adecuadamente (en ropa que te queda bien y en la que te sientes cómodo), siempre te sentirás casual.
Casual es una forma de pensar, no sólo de vestir. Pero eso no significa que no puedas tener una herramienta secreta a tu disposición. Algo que te ayude a sentirte cómodo y seguro. “Tengo un saco clásico, en azul marino, que guardo siempre en la oficina”, dice Meeker. “Si me reúno con emprendedores, uso jeans y una camiseta. Pero si me reúno con inversionistas, me pongo el saco. Es versátil y simple”.
De lo que habla Meeker es una de las herramientas más útiles de los negocios: El saco de repuesto. Este saco debe ser de dos botones (nunca en los brazos, a menos de que tu negocio esté en un yate) de color azul marino o gris oscuro. Procura que te quede a la perfección (que un sastre lo haya arreglado), que muestre un poco de camisa en las mangas y que no sea parte de un traje completo. El saco debe ser único y verse bien con prácticamente todo: jeans, caquis, tenis, lo que sea.
El casual forzado: Hay pocos intentos de estilo más desafortunados que parecer más casual de lo que en realidad eres. Y los que cometen este error pocas veces lo notan. No tienen otro punto de referencia que el que intentan tomar prestado de alguien más.
El casual forzado: Hay pocos intentos de estilo más desafortunados que parecer más casual de lo que en realidad eres. Y los que cometen este error pocas veces lo notan. No tienen otro punto de referencia que el que intentan tomar prestado de alguien más.
Algunas preguntas para saber si estás forzando tu look casual son: ¿Estás usando shorts aunque nunca te has considerado una persona de shorts? Podrías estar forzando lo casual. ¿Usas lentes de sol que se le verían mejor a un director de cine alemán? Podrías estar forzando lo casual. ¿Hay alguna referencia o frase en tu camiseta que no entiendes? Podrías estar forzando lo casual.
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