Estas son las tres
preguntas que nunca debes hacer a un cliente cuando te presentes ante él para
ofrecerle tu producto o tu servicio:
1) Nunca le preguntes si ha escuchado hablar de tu
negocio. Te arriesgas mucho haciendo esa pregunta. Puede que el
cliente si haya escuchado y sea malo lo que haya escuchado. Si la tienes
que hacer es porque no eres tan conocido. Quizás sea mejor que digas: “Lo
más probable es que usted ya haya escuchado de nosotros. Nuestra empresa
tiene veinte años en el mercado y nos hemos especializado en fabricar elementos
de control para la maquinaria de inyección que usted tiene en esta
empresa. Estamos certificados por las reconocidas marcas….etcétera,
etcétera”. ¿Te parece? Verás que impactas más a tu cliente.
No le des oportunidad a que responda cuando le dices “Lo más probable es…” Anda
directo y resume las fortalezas de tu negocio.
2) Tampoco le pidas que te hable sobre su empresa. Eso
no habla bien de ti. Lo que le estás diciendo con esa pregunta, es que
sacaste una cita para conversar con él pero que no te tomaste el tiempo para
investigar o leer sobre su persona, su empresa, sus productos y sobre sus necesidades.
Pregunta solo aquello que no era posible investigar, por ser privado o
realmente no tener esa información disponible. El cliente se aburre de
responder algo que tú deberías saber. En vez de hacer esa pregunta
podrías decir: “Estuve investigando sobre su
empresa, sobre los años que tiene en el mercado. Entiendo que tiene siete
restaurantes muy exitosos. Estoy seguro que tener un proveedor confiable,
con buena calidad y con buen precio, en frutas y verduras es algo que usted sí
sabe valorar.”
3) Y esta fue la pregunta que me hizo “don Inoportuno” en el
Volcán Poás. No la hagas, sino quieres arriesgarte a que te lancen a un
cráter ardiendo de lava. ¡Es broma!. Me dijo con una sonrisa en el rostro
y sin ningún “prigilio” -como dicen en República Dominicana-:“don
Enrique que bueno verlo por aquí, fíjese que ahora estoy distribuyendo
fotocopiadoras de la MARCA XXX. ¿Usted me permite un segundo? (no
me dio tiempo de decir NOOOO). Dígame, don Enrique, ¿Qué
llevaría a usted a comprar una fotocopia multifuncional con control de consumo
y….?”. No recuerdo la cara que puse; pero me entregó la
tarjeta y me pidió una cita para la próxima semana. No hagas esa pregunta
a un cliente potencial. Se supone que si eres experto en tu negocio y
llevas años dedicado a eso, conoces a tus clientes y sabes qué los lleva a
comprar. Podrías decir algo como esto: “Sé que usted tiene más de 20
personas trabajando en sus oficinas y que imprime gran cantidad de reportes e
informes todos los días. El gasto por impresión y fotocopiado puede
llegar a ser un gasto muy alto, más si agregamos el problema del consumo
personal que hacen los trabajadores. Tengo una solución que puede reducir
sus gastos en un 50%.” Yo estaba gastando en ese días,
casi $500 dólares en papel y tóner. Claro que me interesaba. Pero
él se fue con las manos vacías, ni una cita, ni un café amargo.
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