En momentos de dolor, tristeza, cuando tocamos fondo y nos sentimos solos, debemos aprender a liberar nuestras emociones y aceptar los hechos, admitir que las cosas no las podemos cambiar, sin embargo nuestra actitud si y la única manera es acercándonos a Dios, dejando nuestra carga sobre Él y confiando que nos sacará de esa situación que nos parece terrible e infinita…
Dios tiene cuidado de nosotros, sana nuestras dolencias, nuestras angustias y consuela nuestros corazones heridos.
Pero para que esto ocurra, debemos aprender a perdonar a quien nos ha hecho mal.
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