El Gobierno francés ha iniciado una política de exclusión urbana en París. Se trata de alejar a los pobres de las zonas turísticas, especialmente las de mayor estándar de consumo. El objetivo es aislar las tiendas de lujo de la creciente masa de mendigos, que pueden estropear la imagen de postal que busca una acaudalada clientela procedente de todos los puntos del globo.
Claude Guéant, ministro del Interior de Sarkozy. El político está centrado en una serie de decretos para prohibir la mendicidad en zonas históricas y de lujo, acusando a los mendigos.
Otras de sus polémicas promesas es la expulsión de Francia de los estudiantes extranjeros tras su graduación, excepto los de países que pertenzcan a la Unión Europea. Eso incluye, sobre todo, a jóvenes procedentes de la ex colonias francesas en África. Parece que no es el mejor momento para ser pobre y de color en Francia.
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