martes, 8 de noviembre de 2011

No parece que haya vuelta atrás en el éxodo mundial hacia las ciudades. De hacer caso a las estimaciones de los expertos, el 75% de la población mundial vivirá en una urbe, todo un reto para la renovación de servicios e infraestructuras, que ante tal avalancha de almas, se quedarán obsoletas. Por ello urge diseñar ciudades más sabias, que hagan más fácil la vida de sus habitantes. Quiere decir que hay que crear redes de información y ofrecer nuevos servicios que absorban el tráfico, hagan más eficiente el consumo de agua, reduzcan el consumo energético, mejoren la calidad del aire y favorezcan nuevos medios de movilidad sostenible.

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